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2016Mayo
¿AYUDAMOS DEMASIADO A NUESTROS HIJOS A LA HORA DE HACER LOS DEBERES?

   

Es frecuente escuchar a madres/padres quejarse del exceso de deberes que traen sus hijos a casa y de la dependencia que esto genera al verse los hijos/as obligados a pedir ayuda para completarlos. ¿Qué hacemos? ¿No les ayudamos y que se queden los deberes sin hacer? Entonces seremos malos padres porque no colaboraremos en la Educación de nuestros hijos/as. La respuesta es llegar a conseguir un término medio que incluya tanto la implicación de los padres/madres como la autonomía del alumno/a. A continuación unas pistas de cómo poder hacerlo:

 

Antes de fijar las horas de estudio diario, resultaría conveniente reunirse con profesores y tutores para que nos indiquen una estimación de cuánto tiempo es el que necesitan sus alumnos para realizar los trabajos que ellos mandan. Aunque es difícil generalizar, se supone que al principio de la Primaria no se debe superar la media hora al día, aumentando a una hora en los últimos cursos de esta etapa y los primeros de la ESO, y flexibilizando los márgenes en edades superiores, aunque procurando no pasar de la hora y media salvo en época de exámenes.


Como costumbre, es importante mostrar un alto grado de interés al preguntar sobre lo aprendido cada día y pedir a nuestros hijos/as que nos muestren los deberes encomendados. Así mantendremos un vínculo constante con su aprendizaje y podremos contribuir en un aspecto en el que la ayuda paterna puede llegar a ser fundamental: discernir las tareas más difíciles para que se acometan al principio del tiempo de tareas.


Fundamental, nunca ofrecer ayuda si el niño no la solicita. Se trata de una tentación ante la que sucumben muchos padres y madres y que resulta del todo contraproducente. Teniendo esto claro, involucrarse o no constituye un dilema en el que debemos ponderar factores como la capacidad de nuestro hijo/a o la complejidad del ejercicio concreto. Cuando optemos por dejarlos solos, podemos prestar ayuda indirecta empleándonos nosotros mismos en una acción productiva mientras ellos/as trabajan y, desde luego, posponiendo actividades en familia de las que él/ella quede excluido. Si por el contrario accedemos a trabajar codo con codo, no hay que olvidar que nuestra misión pasa por orientar, animar y facilitar la comprensión, pero nunca por resolver problemas ni ofrecer respuestas. Los deberes se revisan, pero no se corrigen. Interesa echar un vistazo para comprobar que se han finalizado las tareas y obtener información sobre los avances de nuestros hijos/as; pero si los corregimos, sólo estamos engañando al profesor sobre el rendimiento de sus alumnos.


El fin de semana puede ser estupendo para reforzar un buen trabajo realizado durante la semana con alguna actividad familiar, una merienda, un tiempo extra para dedicar a alguna actividad concreta, una salida especial etc.


Posted by Sonia Oca Bohórquez , Psicopedagoga