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2018Diciembre

   

Llega el día de notas y la Navidad acecha con luces, colores y alegría. Como padres debemos ser conscientes de que enero de 2019, es otro año, pero nadie cambia por arte de magia.


El primer trimestre es el que podríamos llamar de adaptación. Tras los meses de verano, si el niño no ha tenido cierto hábito de trabajo, puede ser necesario un tiempo para volver al ritmo que requieren los buenos resultados académicos.


Pero, ¿todo es adaptación? No. El primer trimestre nos ayuda también a determinar qué aspectos requieren de mejora, qué necesidades tiene cada niño y, con la evaluación, qué orientaciones hay que dar para el segundo y tercer trimestre.


Muchos padres, con eso del "trimestre de adaptación" permiten la entrada casi de la primavera sin poner soluciones a dificultades que ya se han presentado.


Los profesores y tutores suelen dar muchas pistas a los padres sobre si los resultados académicos van a ir es ascenso, o bien, si no se toman medidas, pueden ser aún peores. Es necesario escuchar y prevenir.


Las dificultades de aprendizaje suelen verse con claridad en ese primer trimestre. No necesitamos un diagnóstico, cosa que llamamos vulgarmente "etiqueta", para que los profesionales entremos a trabajar.


Dejemos de llevar a los niños a clases de Inglés. Fijémonos en las asignaturas troncales Lengua y Matemáticas. Éstas son las claves para determinar el desarrollo de los trimestres posteriores.


Referente a los estudiantes de cursos más avanzados, debo recordar a los padres que si tu hijo/a echa muchas horas y no obtiene resultados, quizá necesite algo más que horas de estudio. El rendimiento no es efecto de las horas de trabajo en sí mismas, sino de la calidad de estas. De ahí, la importancia de trabajar la baja motivación por el aprendizaje, la falta de concentración, la incapacidad para memorizar…


En Centro Intelecto, podemos orientar a tu hijo e hija para mejorar su rendimiento. No olvidemos que un leñador, puede y sabe cortar madera, pero no la pule, ni le da forma como lo hace un ebanista. Hay que saber en qué vamos a gastar el dinero.


¿Clases particulares para un niño con dificultades lecto-escritoras? ¿Sesiones con más de 3, 4 y hasta 8 niños que aseguran mejorar el rendimiento en razonamiento numérico o lógico? Seamos sensatos.


La Psicología Educativa es la opción más rápida, segura y efectiva para el tratamiento de las dificultades y/o necesidades de tu hijo o hija.


Recuerda que los buenos especialistas estamos para ayudarte


¡Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo!