NIÑOS Y EMERGENCIAS: CLAVES PARA CUIDAR SU BIENESTAR EMOCIONAL
En los últimos años estamos viviendo situaciones de emergencia que nunca antes habíamos experimentado con tanto dramatismo (riadas, inundaciones, evacuaciones de viviendas, accidentes ferroviarios, guerras). En la era de la comunicación, nos invaden continuamente imágenes duras e impactantes que inquietan y preocupan a los adultos, generando en casa cierto clima de ansiedad. Son frecuentes las conversaciones sobre el tema y las noticias repiten una y otra vez imágenes y testimonios de víctimas.
¿Cómo puede afectarles a los niños esta situación? ¿Debemos mantenerlos al margen de la actualidad y evitar que presencien estas imágenes?
En los niños pueden generarse miedos que ellos mismos no sepan comunicar, por lo que es muy importante prestar atención a sus emociones y hablar con ellos si sospechamos que algunas de estas noticias les han impactado.
Lógicamente, si los niños son muy pequeños, no serán capaces de procesar esta información ni comprender el alcance de lo que está ocurriendo; pero, si son más mayores, pueden verse afectados. Pueden mostrar su preocupación queriendo dormir con los padres o diciendo que se encuentran mal y que no quieren ir al colegio.
Estar disponibles y dedicarles tiempo para que expresen sus sentimientos en relación con el desastre, así como explicar la situación de forma tranquila y realista, pero sin dramatizar, les dará una sensación de seguridad. Recordarles que hay personas que trabajan para ayudar a quienes lo necesitan (policía, bomberos, médicos) y que los adultos están aquí para protegerles les ayudará a experimentar estabilidad.
Facilitar actividades que ayuden a expresar y elaborar las emociones, como el dibujo o el juego, es fundamental. Estas actividades les ayudan a procesar lo que sienten. Es una manera en la que los niños más pequeños pueden desarrollar un sentido de control y minimizar su ansiedad, del mismo modo en que un adulto charla y comparte su experiencia con otros.
La sociedad entera reacciona ante los desastres y es importante prestar atención a la alarma social, que puede llegar a impactar mucho tanto a niños como a adultos. No podemos meterlos en una burbuja completamente aislados y protegidos de esta realidad, pero sí debemos tener en cuenta que hay noticias que no son aptas para niños.
Las imágenes de las catástrofes en los medios de comunicación, especialmente aquellas con contenido gráfico muy explícito o repetitivo, pueden intensificar la ansiedad de los niños. Evitar su exposición a estos contenidos es fundamental para proteger su estabilidad emocional.
Puede que estén recibiendo información a través de dispositivos móviles en las distintas plataformas que frecuentan. Es una buena ocasión para interesarse por lo que les está llegando, cómo lo interiorizan y cómo lo comparten. Sin una adecuada educación mediática, están más expuestos a la manipulación, la desinformación y la desconfianza.
Cuando el desastre ha afectado directamente a la familia o a su entorno cercano, las reacciones pueden prolongarse mucho tiempo después del suceso. En estos casos, es recomendable contar con asesoramiento psicológico inmediatamente después del desastre, ya que puede reducir los efectos negativos a largo plazo.
Recuerda: estamos para lo que necesites.
Macarena Gea Maldonado
Psicóloga sanitaria. AN-04835

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